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IES Maestro Gonzalo Korreas

Ruta cultural por las fortificaciones de Badajoz y Elvas.

Los estudiantes de Francés de 3º de ESO disfrutaron en el mes de mayo de una jornada cultural en Badajoz y Elvas (Portugal). Esta ruta ha sido financiada por la Junta de Extremadura que, un año más, aprobó el proyecto pedagógico presentado por Francisco Calle Calle, jefe del Departamento de Francés, dentro del programa “Rutas Culturales por Extremadura”. Este año contamos con la inestimable colaboración del profesor de Geografía e Historia, Manuel Valor. En esta ocasión nuestros alumnos pudieron conocer in situ escenarios históricos de primer orden, directamente vinculados con los acontecimientos de la Guerra de la Independencia (1808-1814), en los que participaron las tropas de Napoleón y sus aliados.

Después de un viaje largo pero ameno y de la obligada parada “almuerzo-baño”, comenzamos la visita a la Alcazaba de Badajoz. La visita al Museo Arqueológico de Badajoz se realizó mediante un juego de pistas que los alumnos tuvieron que resolver por parejas. Un paseo por el adarve de la muralla nos permitió descubrir las diferentes partes de la fortificación y darnos cuenta de sus dimensiones, ¡imponente! Tras abandonar la Alcazaba dirigimos nuestros pasos desde la icónica Plaza Alta hacia el centro de la ciudad, donde tuvimos un merecido descanso para la comida.

Desde la Puerta de Palmas emprendimos de nuevo viaje, esta vez a la vecina Portugal. La pequeña localidad de Elvas nos estaba esperando con su conjunto fortificado, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En concreto, subimos al cerro de Nuestra Señora de Gracia para recorrer el Fuerte del mismo nombre, una fortificación del siglo XVIII en forma de estrella y perfectamente conservado que presume de no haber sido nunca tomado por el enemigo. El repentino chubasco no nos quitó el placer de perdernos por los pasillos y estancias de los cuarteles y de la Casa del Gobernador, así como de admirar las excepcionales vistas de Elvas y de su acueducto. Finalmente, nuestra ruta concluyó con un relajado paseo por la ciudad y la inevitable compra de souvenirs.